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Este aceite nace por la iniciativa de una familia, la familia Melgarejo, ligada al olivar y a la producción de aceite de oliva desde 1780, junto con tres personas apasionadas por los aceites de oliva extra vírgenes. Una es gratificante para la enseñanza y la Universidad de Jaén: se trata de un profesor e investigador en el sector oleícola con más de 30 años de experiencia en el conocimiento de la variedad y su elaboración. Es auténtico maestro de los olivos. Y dos de sus alumnos. Uno de ellos es el miembro de la familia Melgarejo.
El aceite de oliva es el zumo natural de las aceitunas. El estado del fruto y el proceso de la elaboración afectan todos a la calidad del aceite. El aceite es elaborado con gran pasión y mucha prudencia.
Se presta especial atención al seguimiento de la maduración del fruto, buscando la madurez crítica que le proporcione las cualidades intrínsecas y sensoriales representativas de sus tipos de aceite, para iniciar la recolección. Tres miembros de Melgarejo son titulados Expertos en Análisis Sensorial del Aceite de Oliva Virgen por la Universidad de Jaén. Estos expertos determinan la madurez crítica en función de la composición del aceite, y de sus características sensoriales, tomando como referencia el índice de madurez establecido por la Estación de Olivicultura y Elaiotecnia, hoy IFAPA Centro de Venta del Llano de Mengíbar (Jaén), centro de investigación de referencia para la maduración del fruto. Esta operación se realiza cumpliendo con una premisa esencial tras alcanzar la madurez crítica: realizarla en un breve espacio de tiempo y sin dañar el fruto.
Se realiza bajo una premisa fundamental: la preservación de la integridad del fruto, para evitar la aparición de matices sensoriales inadecuados para su tipo de aceite de alta gama. En la misma línea, se realiza el transporte del fruto a la almazara procurando evitar cualquier deterioro en el mismo.
La elaboración es inmediata, y se realiza teniendo en cuenta los últimos conocimientos de la elaiotecnia moderna, buscando obtener la máxima calidad, aún a costa de perder rendimiento graso.
El batido de la masa se hace a temperatura inferior a 27ºC, y regulando su duración.
La separación de fases y la clarificación del aceite se hace siguiendo estas premisas de obtención de máxima calidad del producto.
La maduración controlada del aceite se realiza mediante un seguimiento técnico continuo para observar la decantación y maduración del caldo, eliminando los decantados, hasta conseguir que el aceite evolucione y se abra, ofreciendo todos los matices sensoriales complejos y equilibrados que definen su marca. |